Cambiar para no cambiar nada

Una excelente oportunidad perdida: acaba de terminar el 10º Congreso Internacional Interdisciplinar de la Mujer, el Mundos de Mujer 2008, celebrado en la Universidad Complutense de Madrid desde el día 3 hasta hoy. Igualmente me hubiera resultado difícil acudir aunque hubiera sabido antes de él, pero estoy segura de que hubiera sido toda una experiencia. He entrado en su página (http://www.mmww08.org/index.cfm?nav_id=86&accion=inicio&offset=1&&idioma=esp), y sólo leyendo acerca de las mujeres y hombres que han participado en él, ya se puede hacer uno una idea.

Es apasionante poder participar en un congreso de este tipo. Ya no sólo por los nuevos conocimientos que se adquieren, la contemplación de otros puntos de vistas, la creación de propuestas… voy a lo más sencillo, al conocimiento de las personas. Tener la oportunidad de conocer y escuchar a mujeres tan ilustres en campos tan diversos es una grandísima fuente de inspiración. Te hace recapacitar que los modelos referenciales de mujer no son ni Tita Cervera, ni Angelina Jolie, ni Isabel Preysler, ni la princesa Leticia. Son otras mujeres, conocidas, pero más anónimas, cuyos logros son indiscutibles. Científicas, arquitectos, abogadas, juezas, escritoras, profesoras, médicos, comisarias de policía…

Pero donde hay una reunión de mujeres que quieren hablar de temas que les afectan, y no sólo a ellas, sino al resto de la humanidad, hay una polémica rondando. Cuando leo la noticia sobre algunas de las conclusiones del congreso (http://www.elpais.com/articulo/sociedad/hombre/nuevo/tarda/llegar/elpepusoc/20080709elpepisoc_1/Tes) vuelvo a comprobar que a muchos hombres les molesta este tema. Y yo entiendo que les moleste que se generalice, pero a veces sencillamente hay que hacerlo sabiendo que no se acusa a cada individuo de manera particular. No gusta que se hable de machismo, ni de desigualdad de oportunidades, ni de nada… algunos aducen que eso no le interesa a nadie, y que las preocupaciones de la población son otras. Infelices.

Es innegable que la forma de relacionarse de hombres y mujeres está cambiando inexorablemente. No de forma mayoritaria aún, pero lo hace. Y el índice de hogares individuales o de familias monoparentales desde mi punto de vista no hace más que resaltarlo. Lo malo es que se hace de una forma equivocada. De la forma que yo lo veo, la mujer ha querido avanzar, y ocupar más cotas de poder, (en lo personal, en lo familiar, y en lo social), a menudo tomando actitudes profundamente masculinas, y al no encontrar el apoyo en el hombre, ha decido hacerlo sin él. Muchas mujeres prefieren estar solteras, criar a sus hijos solas, antes que cargar con un macho alfa. Los hombres se han conformado y han dicho, ah sí? Pues muy bien, ahí os quedais solas, no os necesitamos tampoco. Es como un ‘darse la espalda’. Lo cual, biológicamente hablando, es absurdo.

Es un conflicto que yo encuentro difícil de solucionar. Porque como en todo conflicto, para que se resuelva bien y pacíficamente, se necesita el acuerdo y las buenas intenciones de dos partes. Si una no quiere… veo difícil llegar a nada.

Leave a Reply

avatar

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

  Subscribe  
Notify of