Comportamiento felino II

El sueño:

El gato tiene dos tipos bastantes diferenciados de sueño: una variedad más superficial, que consisten en una serie de siestas breves de sueño a lo largo del día y el sueño profundo.

El gato puede dormir a cualquier hora del día o de la noche, con cualquier temperatura y hasta en ambientes incómodos.

Limpieza:

Para el aseo personal, el gato se sirve de su lengua y sus garras, la flexibilidad de la columna le permite le permite llegar con su áspera lengua hasta a las partes más inaccesibles del cuerpo. El gato utiliza su garra bien lamida para limpiarse la cara y las orejas. El aseo recíproco es muy frecuente entre gatos amigos, pero es más bien un gesto social que higiénico.

Si su gato enferma y deja de lavarse, lávelo usted, ya que sino puede perder las ganas de vivir, y el mero hecho de que lo lave con cariño puede favorecer a su recuperación.

Demarcación territorial:

Un gato puede desarrollar un acusado sentido de la propiedad sobre el territorio que marca con el olor de sus glándulas de la cabeza y de la cola, el sudor de las almohadillas de sus patas, o con la orina.

Comunicación:

Los gatos se sirven básicamente del olfato para distinguir a los demás gatos. Cuentan también con una amplia variedad de expresiones faciales y usan su cuerpo para comunicar sus sentimientos e intenciones. La cola del gato es una de las partes más expresivas de su cuerpo. La diversidad de sonidos expresivos del gato son producidos por las cuerdas vocales verdaderas o inferiores, en tanto a las cuerdas superiores o falsas son las responsables del ronroneo. Los gatos son capaces de ronronear, bufar, gruñir y tienen una peculiar llamada de dolor, imposible de ignorar. Cuando crecen, a este repertorios de sonidos se les añaden otros, dependiendo del entorno del animal y de sus oportunidades de aprendizaje.

Comportamiento sexual:

A partir del momento en el que alcanzan la madurez sexual, tanto el gato macho como la hembra, pueden seguir procreando a lo largo de toda su vida, si bien parece que los años más propicios para su procreación se extienden de los dos a los ocho años en la gata y de los dos a los siete años en el macho.

Cuando la gata entra en celo, su olor y sus gritos son reconocidos por el gato a varios kilómetros de distancia. Una vez que la gata se muestra receptiva, el macho se acerca a ella desde atrás, se monta sobre su cuerpo agachado y le muerde el pelo del pescuezo antes de que se produzca la cubrición.

Leave a Reply

avatar

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

  Subscribe  
Notify of