Concebir (exitosamente) es casi un milagro

nanito Esto sería parte de otra entrega más de ‘mamá en busca de bebé’ 🙂

Este mes, tampoco ha podido ser. ¡Cachis! Pero, la novedad, es que como ha sido mi primer ciclo con ‘seguimiento’ (mediante toma de temperatura basal, tests de ovulación y observación de moco cervical), sabía un poco mejor qué podía esperar y que no. Aunque para sacar conclusiones más precisas es mejor esperar a tener al menos 3 ciclos observados.

Antes de este mes, sólo anotaba las fechas de cada comienzo de ciclo para poder hacerme una idea de para cuándo me tocaría al mes siguiente, y comprobar mi regularidad. En el último año, la media fue de 29.5 días, con meses desde 28 hasta 31.

Este mes ha sido de 34 días… y me queda la duda de si mi cuerpo habrá hecho el ‘intento’, al menos. Tomando por más o menos cierto el día en que los signos mostraban que podía haber ovulado, eso habría ocurrido entre el día 15 y 16 del ciclo. Y la fase lútea (desde la ovulación hasta la siguiente menstruación) suele ser de unos 14 días, con una variación de un par de días por arriba y por abajo, dependiendo de cada mujer. Yo tenía 18 días contados después de la ovulación, con temperaturas altas mantenidas. Ahora me queda la duda de sí sería una fase lútea extrañamente larga, o un intento fallido…

Yo no creía a mi marido cuando me decía que no me angustiase por la espera, que la concepción humana es sumamente complicada. Y debe tener razón, porque he estado leyendo varios artículos al respecto, y parece casi increíble, pero es que no basta con que los ‘bichitos’ se junten (que ya es difícil acertar!): tienen que ser óptimos ambos, y juntarse óptimamente también, porque si no, hay muchas probabilidades de que ni siquiera llegue a implantarse. Y una vez llegado el momento de la implantación, si el nuevo ser no tuvo una conjunción apropiada, o el útero no está preparado, o es demasiado tarde para ello, también puede fallar. En una probabilidad  altísima. Y parece que es la manera natural que tiene la naturaleza de ‘descartar’  un producto fallido antes de que tenga vida, pues la mayoría de las causas de estos fallos son anomalías de carácter cromosómico. Y lo que aún es más, todo esto ocurre cuando la mujer aún ni siquiera es consciente de que pueda estar embarazada o hace poco que lo sabe, pues el período aparece en su día o con un leve retraso. De hecho, los falsos positivos de los que se habla se suelen referir a este tipo de abortos: embarazos que en orina han dado positivo ( a menudo muy flojitos) y luego en pruebas en sangre ya aparece negativo, porque todo el proceso ha terminado.

Y de esto he sacado como conclusión este mes, y lo dicen muchos ginecólogos, que es  mejor esperar a un retraso de al menos una semana para hacer el primer test de embarazo, para evitar la pequeña probabilidad de que nos creemos ilusiones vanas. Pero es muy difícil no sucumbir a la tentación de querer saber cuanto antes 🙂

Pero el verdadero milagro y la verdadera suerte es conseguirlo a la primera!! Esa gente debería jugar a la lotería o algo 😀

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