El polémico descanso de una mamá

Si hay un tema que levanta polémica entre madres que “siguen” por decirlo de alguna forma distintos tipos de crianza, es el sueño. Cuando estás esperando un bebé, todo mundo tendrá una opinión y te dirán cómo deberás dormir, cómo deberás hacer para que el bebé concilie adecuadamente el sueño, cómo hacer esto y aquello.

Pero la realidad es que el descanso de una mamá es algo tan mundano como el sueño de cualquier otra persona. Una mamá, sobre todo cuando sus hijos son recién nacidos o pequeñitos, necesita descansar mucho para poder ocuparse de una persona (o varias) muy pequeñas y vulnerables. Entonces, es importante tener cuidado de algunos detalles básicos:

En primer lugar, la decisión de dormir con el bebé (hacer colecho) o de que el bebé duerma en una cuna aparte, o incluso en su propio dormitorio, debe ser únicamente de la mamá y de su pareja. No deben venir los abuelos, vecinos y toda cantidad de consejeros externos a la familia a dictarles qué hacer. Dependerá de sus propias necesidades e ideas sobre la paternidad. De si han seleccionado la lactancia materna o la lactancia artificial. De qué tan cómodos se sienten como pareja y muchas otras cosas. Lo que sí es innegable es que la elección del colecho en los primeros meses puede ayudar y ser un bálsamo para la mamá, permitiéndole descansar en los pequeños lapsos que el bebé duerme durante la noche (o cuando le sea posible).

En segunda instancia (y aunque parezca redundante) es importante tener una cama y un colchón cómodos. Ser mamá es un trabajo agotador que te consume 24 horas al día, así que porqué minimizar la importancia de contar con un espacio físico adecuado para dormir. Seleccionar un colchón firme y que otorgue reposo adecuado en cuello y espalda (dos partes del cuerpo que se enfrentan a un estrés adicional durante los primeros meses de la maternidad) será una inversión invaluable.

En tercer lugar, intentar tener horarios, pero ser flexible. Tener una rutina tiránica de sueño y comidas sólo puede llevarnos al estrés, y éste no es amigo del buen descanso. Así que si bien es una buena idea establecer una estructura, no debemos convertirla en una cadena que nos oprima y nos haga sentirnos nerviosas por no haber hecho las cosas “a tiempo”. Una buena estructura flexible nos permitirá planificar y prever, peso sin sentirnos demasiado preocupadas por cumplir con un horario como si estuviésemos en un empleo remunerado.

Un buen equilibrio entre estructura y libertad de acción, una buena cama con un buen colchón y una serie de decisiones tomadas en pareja serán la mejor forma de darle a una mamá lo que más necesita para enfrentar con energía la titánica labor de ser mamá: descanso. 

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