Ser madre soltera

Hay quien sostiene que no se puede ser madre soltera, porque ser madre no es un estado civil. Sin embargo, hay que reconocer que es así como hablamos de las mujeres que se encargan solas, sin pareja, de criar a sus hijos. De mantenerlos, ayudarlos, enseñarles cómo funciona el mundo y darles el amor y las armas que necesitan para enfrentarlo.

Y no es una tarea sencilla. Para empezar, es hacer sola el trabajo que normalmente está pensado para un equipo. Porque una pareja es eso, un equipo que puede repartir las tareas de forma “tradicional” o más equitativa, pero que en definitiva, las reparte. Y también en este equipo se comparten responsabilidades. De cuando el hijo está enfermo, de decidir a qué escuela enviarlo, de enseñarle límites y responsabilidades. Cargar con toda esa responsabilidad y trabajo sola, es una tarea que muchas mujeres realizan en la actualidad y quizá no les damos el debido reconocimiento.

Pero más allá de un gran “gracias” proporcionado por sus propios hijos, lo que necesitan las madres solteras (ya sea las que hayan decidido voluntariamente emprender ese trabajo solas como las que se hayan encontrado en esta situación por diversas situaciones fuera de su control) es un entorno social más conciliador y que les permita continuar con su vida laboral, profesional y personal al tiempo que se ocupan de sus hijos.

En realidad, esa es una problemática que también enfrentan madres que viven con su pareja. Parece que la sociedad en cierta medida penalizara a las mujeres que son madres, pues no es fácil trabajar y pasar tiempo con los hijos, pero a la vez juzga a las mujeres que deciden no tener hijos.

Por ello, si has decidido o la vida te ha llevado a ser madre soltera, lo más importante es tener muy en claro tus propios objetivos y los que te exige la maternidad. Pedir ayuda no nos hace menos fuertes o valiosas. Solicitar ayudas para madres solteras, pedir que familiares o amigos nos tiendan la mano y no sobre exigirnos es un principio para poder acceder a un plan de vida que contemple nuestro rol de mujeres y nuestro rol de mamás.

Darnos espacios para re-descubrirnos como personas más allá del hecho de ser mamás. Tener pasatiempos. Pasar tiempo de calidad al lado de nuestros hijos y si nos hace falta, incluso buscar grupos de terapia o ayuda psicológica. Entre más enteras estemos como personas, más fácil será enfrentar el camino de la maternidad en solitario. Y también nos permitirá tener mayor solidez emocional para encarar la parte material de esta situación: búsqueda de trabajo, comprar una casa, etcétera.

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