Una casa, un perro: fin de la economía.

Hace ya un año que en casa no somos dos. Somos tres. El año pasado decidimos adoptar a un cocker canela muy cariñoso que necesitaba una familia. No entendíamos porqué lo habían abandonado cuando es un perro educado, no entra en los dormitorios, no abre las puertas con la pata…

Al tiempo nos dimos cuenta que tenía unos bultitos. El veterinario nos dijo que teníamos que quitarselos y castrarlo para que no le volvieran a salir más. Al hacerle un análisis de sangre, el veterinario creyó que podía tener Leishmania. Así que le hicimos otro análisis más especifico y, efectivamente, dió positivo. Para los que no sepais lo que es esta enfermedad, se trata de la picadura de un mosquito que le transmite unos bichitos que se le van poniendo por todo el cuerpo. El tratamiento: pinchazos diarios. Aquello fue un suplicio, menos mal que Yako, así se llama mi perro, es dócil y se dejó pinchar durante todo un mes. Terminado el tratamiento Yako sigue teniendo el bichito pero "aletargado", así que no hay problema. Este fue el primer problema del perro, luego vino la cirugía de los bultos y sus curas diarias. Podemos decir que hasta entonces llevabamos gastados unos 400€.

Hace un par de meses vimos que se estaba más gordo así que le dimos menos comida pero no adelgazaba. Tenía un problema de corazón, que aún lo tiene. Pero, como Yako es muy fuerte, ahora tiene un tratamiento para el corazón y una medicación para que orine más y no retenga líquidos, otros 200€. Y ahí viene mi problema, no ya el dinero que hace que nuestra economía de casi mileuristas se haya visto mermada, si no que le ha dado por orinar en la alfombra. Y cuando no, en la cocina. Ya estaba acostumbrada al polvo que conlleva el perro, y sus pelos, pero ahora esto es la gota que colma el vaso. Me da mucho cariño y nos hace mucha compañía. Pero hoy duerme en el pasillo.

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